Otoño es sinónimo de balada cuando llueve detrás de los cristales

Dos monedas y los meteorólogos de la política pronostican un otoño caliente. Ella abre el diario y busca en los anuncios por palabras un balcón barato para las golondrinas, que no van a poder irse por falta de presupuesto y han declarado que prefieren quedarse a pasar frío a volar en Ryanair.

Los árboles están mutando a hoja perenne, que no están los tiempos para ir tirando las cosas al suelo. Las cigarras han abandonado la música y están de precario en “Derribos Hormigas y Herederos”. Los despachos de todo el Govern de la Generalitat se están redecorando con muebles del IKEA.

Ella cierra el diario, se levanta, recoge la ropa y piensa que este otoño va a haber más castañas de la cuenta. El dominical ya se acompaña del primer fascículo de “Las Revoluciones” para la próxima temporada primavera-verano. Regalan un café en los alrededores de la Bastilla.

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