La cuenta familiar

Este cuento forma parte, junto a otros dieciocho autores, de un libro en el que cada historia está ilustrada por Maribel Carod. Contrafabulario ilustrado

 

Dejó nuestros datos en el formulario y aceptó las condiciones. Sólo quedaba esperar la respuesta en el correo informado. Dos horas más tarde recibió la confirmación de que nuestra familia había sido seleccionada.

Siempre habíamos sido una familia muy unida, pero la crisis es capaz de hacer saltar por los aires cualquier sentimiento de pertenencia. Necesitábamos cinco nombres de tres generaciones.

La elección de los abuelos fue rápida. El uno no recordaba nada, la otra no podía caminar. Las mayores desavenencias fueron por los nichos a hipotecar.

La tieta fue la más fácil, nadie se daría cuenta. Una jubilación menos. Aquella fue la única vez que la vi sonreír.

Lo más difícil fueron los dos niños. Mi madre dijo que había que hacer un sorteo, mi tía que era mejor elegir según las notas.

No había vuelto a ver a mis primos hasta hoy. Han pasado diez años. Las deudas me han llevado a entrar en el banco. Allí están, en dos vitrinas, con el oxígeno. Me ha parecido que me reconocían y sonreían, pero el director de la oficina me ha asegurado que en las condiciones de la hipoteca a veinte años era obligatorio desconectar los sentimientos.

Mi padre nunca quiso explicarnos qué eran aquellos papeles del banco malo.

 

Fotografía de los autores presentes en la presentación de "contrafabulario ilustrado" en Barcelona

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