I have a dream, too

Dos monedas, un falso nueve. Ella abre el diario y se refleja en el espejo por el que nunca ha pasado un conejo blanco.

Ella pertenece a la generación que cree que el Gran Vals lo compuso un ingeniero de Nokia; que no sabe que Monterroso es el guionista de Jurassic Park; que ha sido expulsada del paraíso para que construyan una estación del AVE; que llega tarde a todas las revoluciones; que se conforma con el vale regalo de las rebajas; que no lee ni los posos del café; que empieza a necesitar un día internacional de la clase media; que utiliza el retrovisor para buscar estatuas de sal; que no encuentra alfombras suficientemente grandes para esconder toda la mierda; que quiere olvidarse de lo que no fue para recordar lo que aún podría ser.

Cierra el diario, se levanta, recoge la ropa y el olor a setiembre le recuerda que el problema no son los sueños por cumplir, son los sueños olvidados en estos últimos cincuenta años.

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