Todo pasa y todo queda

Laura siempre dijo que lo peor de agosto era septiembre. Lucía desapareció un uno del nueve camino del Madrid que a Laura más le dolía; camino de los trece de Génova; camino de los dioses caídos entre Buenos Aires y Tokio; camino de las mentiras disfrazadas; camino de una transición con goteras que supura fascistas; camino cup of café con mala leche; camino de los que al volver la vista atrás nunca verán el cementerio de Colliure; camino del otro lado del olvido; camino de las ausencias fotografiadas; camino del Madrid que más le mataba.

Laura siempre dice que lo peor de septiembre es la soledad. Ha llegado a casa y ha guardado la acreditación de voluntaria de la Vía Catalana junto a la padre utilizó en aquella Barcelona del noventa y dos. Y ha vuelto a sonreír al pensar en la diferencia entre anhelar unas olimpiadas y anhelar la libertad.

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