Cuando nadie nos vea, sube al desván

Y allí sigue, en silencio, acumulando polvo, junto al proyector de cine, el barco pirata y la nave espacial.

Le digo a Alba que suba. Hemos comido en casa de los abuelos y sólo falta enseñarle el desván, aquel lugar del mundo donde se amontonan los sueños rotos de toda la familia.

Alba mira y le explico que Laura siempre fantaseó con pisar la alfombra roja; que Pedro siempre deseó salvar a Campanilla; que Juan siempre imaginó dejar sus huellas en la cara oculta de la luna.

Alba me pregunta si mi sueño fue ser modisto mientras se acerca al maniquí cubierto de polvo y yo le digo que no, que yo siempre anhelé dedicarme a la tanatopraxia.

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2 comentarios en “Cuando nadie nos vea, sube al desván

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