Contrariedad

Todo fue pura contrariedad en su vida. Quería ser músico, pero la necesidad económica le obligó a ser tendero. Se resignó entonces a vender violines, pero por falta de compradores, acabó mercadeando con plantas llenas de flores y jaulas vacías. Alto y esbelto por genética, andaba siempre cansado y lúgubre por costumbre. Entre decenas de aromas, él sólo olía a soledad. “¿Y cómo huele la soledad?”, te preguntarás: huele a habitación cerrada y enmohecida durante un invierno húmedo. La misma habitación y el mismo invierno donde lo encontraron muerto con una sonrisa en la cara. La misma sonrisa en la cara, del que sabe que está eligiendo su destino.

Piedad Herrera Garrot

art every where.
Anna Uribe Aïs

Seguimos con la colaboración de Piedad, esta vez en forma de microrrelato.

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Un comentario en “Contrariedad

  1. Piedad: un micro atrevido, delicado e intenso. Expresas muy bien esa contrariedad del suicidio, libremente elegido y motivado por una gran soledad existencial. ¡Enhorabuena! A ti por el micro y a Didac por publicarlo.

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