Cartas al director

Queridos Reyes Magos,

Este año he hecho más caso que nunca a los mayores, esas personas (no todas) que me han enseñado a separar la paja del trigo, los elefantes merendados por boas de los sombreros de gente seria, los estatutos separatistas de las reformas constitucionales que aseguran estabilidad presupuestaria, los despilfarros del Ramon Llull de las bondades del Cervantes, las mentiras de la memoria histórica de los logros de los planes de desarrollo, el café para todos (algunos quieren quedarse con la Nespresso) de la achicoria de unagrandeylibre.

Ya sabéis que este año he empezado a ir a la escuela. Estoy muy contento con la formación del espíritu recibida. Me gustan  mucho esas bonitas canciones de la discográfica LOMCE que cantamos cada día en el ángelus time con la cara bañada por el sol. Los nuevos uniformes nuestros son muy bonitos. Y los uniformes que parecen pijamas a rayas les quedan muy bien a los pobres niños diferentes.

Pero me estoy yendo por los cerros y no me centro en lo importante. Mis padres han dejado de ser personas mayores con criterio. Me tenéis que ayudar. Se pasan el día hablando el idioma de la intimidad, actúan como zombis a la llamada de manifestaciones independentistas,  e incluso invitan a Mohamed a mi fiesta de cumpleaños.

Queridos Reyes Magos, por favor, este año sólo os pido que me traigáis la nueva máquina que anuncian en la teletienda, la de españolizar, tamaño padres.

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