Angelitos

cute litle boy
Anna Uribe Aïs

Y regresé al cielo como cada día. El tercer grado me permitía salir a primera hora y me obligaba a dormir entre algodones. Cada mañana fichaba como ángel de la guarda y salía a defender la alegría. Como aquella noche en la que puse todo mi corazón entre el miedo de madre y el cuchillo de padre.

Anuncios

Obediencia debida

V
Anna Uribe Aïs

Cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. La orden estaba cumplida. Nunca más detendrían a su hijo.

¡Ni me repliques!

Nuestros mismos ojos, nariz o boca. Cualquier característica humana podía ser copiada en aquella nueva serie de androides. Eran perfectos y Pablo decidió regalarle una “María Replicante” a María por su trigésimo aniversario.

La temporada de gripe fue la gran prueba de fuego. El androide substituyó a María sin levantar sospecha alguna entre los compañeros de trabajo y conocidos.

Ahora Maria está relajadadísima. El androide realiza todas y cada una de sus obligaciones y ella disfruta de los placeres de la vida.

Mañana lo llevarán a revisar, el otro día se quedó sin batería mientras hacía el amor con Pablo.

Paraísos

sitges prespectivas
Anna Uribe Aïs

Tanto visitante inesperado nos obligó a cerrar las puertas de cielo por tanto desesperado en busca de la tierra prometida.

San Pedro pidió a los ángeles que tomaran cartas en el asunto y se pusieron manos a la obra con la construcción del mayor muro jamás levantado.

Entonces a los sabios se les ocurrió edificar en el limbo un parque temático en forma de paraíso. Con sus hoteles, sus casinos y sus ingresos atípicos. Hasta el Diablo ofreció a las afueras viviendas con hipotecas “in aeternum”.

La verdad es que desde que el consejo de administración echó a Dios, esto es un paraíso.

Cuando nadie nos vea, sube al desván

Y allí sigue, en silencio, acumulando polvo, junto al proyector de cine, el barco pirata y la nave espacial.

Le digo a Alba que suba. Hemos comido en casa de los abuelos y sólo falta enseñarle el desván, aquel lugar del mundo donde se amontonan los sueños rotos de toda la familia.

Alba mira y le explico que Laura siempre fantaseó con pisar la alfombra roja; que Pedro siempre deseó salvar a Campanilla; que Juan siempre imaginó dejar sus huellas en la cara oculta de la luna.

Alba me pregunta si mi sueño fue ser modisto mientras se acerca al maniquí cubierto de polvo y yo le digo que no, que yo siempre anhelé dedicarme a la tanatopraxia.

Sin postre

Salut admite que hay 660 niños malnutridos en Catalunya por culpa de pobreza.

Suspiró profundamente y recogió dos cubiertos. Ella esperó cinco minutos y sin nada que cenar recogió el resto de la mesa y dejó las lágrimas en el desagüe de la cocina. Los niños se hacían mayores de forma irremediable, las preguntas empezaban a no tener respuestas y el mes no acababa de llegar al maldito final.

Se secó los ojos, preparó un vasos de leche con medias galletas y se dirigió a la habitación donde encontró a sus hijos abrazados y muertos de hambre.

Silencios

Pero esta vez, ella lloró. La primera vez en estos últimos tres años. Una lágrima resbaló por la mejilla hasta inundar la primera letra del tercer verso. Nunca hasta ahora aquella carta que recibía puntualmente cada jueves impar de los meses pares había llenado de tanto desconsuelo sus ojos.

Se secó las lágrimas, guardó la carta en su baúl de los recuerdos y salió rumbo a la farmacia antes de que llegase su marido. Debía comprar el antihistamínico. Mañana es nueve de noviembre y Cecilia es alérgica a las violetas.