Cuando los sueños se vuelven caprichos el sueño de la razón produce monstruos

Es viernes al mediodía. A la salida de la exposición de Goya suena el teléfono. Ella contesta sin hablar. Un “si…” entre interrogativo y dubitativo casi deja la llamada en espera. Al otro lado del auricular Segismundo, de RentDreams. Somos una empresa en expansión muy importante en el mundo entero. Vamos a abrir sucursales en su país. ¿No ha oído hablar de nosotros? La multinacional de los sueños por horas. Usted encaja perfectamente en nuestro proyecto… para nosotros sería un placer… el otro día vi su anuncio… Segismundo, responsable de recursos humanos de RentDreams, lava las camisas con dos monedas.

Nos dirigimos a personas muy importantes que no tienen tiempo para soñar. Ellos ponen el objetivo y nosotros la consecución. Somos los del anuncio: “¿Qué es la vida? Un frenesí. Una ilusión”. Hemos visto su blog. Nos encaja. Podemos colaborar. ¿Éxitos? ¡Una gran colección! ¿Algunos ejemplos? ¡Por supuesto!

Un monarca que sueña con seguir la senda de los elefantes; un agente de bolsa que sueña con arriesgarse junto a todas sus primas; dos enamorados que sueñan con compartir móvil; un constructor que sueña con una casa cerca de ningún lugar; un escritor que sueña con Calderón de la Barca; un culpable que sueña con demostrar lo contrario; el Capitán Garfio que sueña con ser alcalde de Nunca Jamás; Carpanta que sueña con reabrir El Bulli; un referéndum que sueña con una nación; Un Dios que sueña con fundar un club politeísta; un solitario que sueña con marcar las cartas; un dictador que sueña con borrar la memoria; un salmantino que sueña con no perder los papeles; un agnóstico que sueña con una hipoteca en la Tierra Prometida; un hijo pródigo que sueña con volver a casa por Navidad; un espía que sueña con no tener secretos; un asesino que sueña con la vida eterna; Penélope que sueña con un curso de pespuntes; los siete enanitos que sueñan con un príncipe idiota; un presidente que sueña con dimitir; Juan Salvador que sueña con la secretaría general; un monárquico que sueña con un gambito de rey; un apátrida que sueña con jurar bandera; un colegio sin profesores que sueña con maestros; un adiós que sueña con quedarse; una canción de verano que sueña con Vivaldi; una cerveza que sueña con un anuncio; una portada que sueña con un final feliz; un titular que sueña con cinco columnas; un juez que sueña con los recursos de Amparo; un desheredado que sueña con la firma de un notario; un amante que sueña con su cónyuge; un cónyuge que sueña con su amante; un satélite que sueña con dejar de dar vueltas; un nieto (de banquero) que sueña con un yayoflautas; un amor loco que sueña con retirarse a Tordesillas; un capitán general que sueña con romper filas entre senderos de gloria; un voto en blanco que sueña con listas abiertas; un minuto que sueña con sesenta primeros; un mimo que sueña con un contrato radiofónico; un poeta que sueña con Nueva York; un observador internacional que sueña con conflictos en su escalera; un lector que sueña con que se acabe este cuento sin final; un amor que sueña con ser soñado; un sueño que sueña con ser amado.

Y nuestro mayor logro hasta ahora, un Buendía que sueña que no hay soledad que cien años dure.

Podemos colaborar. ¿Desea probar con un caso nuevo? Aquí tiene la ficha, un tal Morfeo.

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