Pentagramas

Pasan las vacaciones entre mis vinilos y tu streaming, entre recuerdos de mi niñez y dibujos de tu carita de tonto; entre la indecisión por una de dos y las vueltas en el tiovivo; entre la espera a la orilla de la chimenea para descubrir la talla de tus vaqueros y el no dejarme comer golosinas; entre saber que últimamente solo soy un corazón tendido al sol y desear que ojalá quede tiempo para vivir.

Pasan las vacaciones y tenía que decírtelo: olvídate de ti, antes de que se pierda tu risa en la alameda, antes que se destiña tu camisa a cuadros.

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Anna Uribe Aïs – Photography

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Mara

Haciendo honor al título del blog aquí dejo una historia a la que encontrar final. Si os apetece, podéis dejarlo en los comentarios. Gracias a tod@s.

Suena el teléfono. Una voz desconocida y familiar dice que se llama Mara, que soy la persona que siempre ha permanecido en la caja de los recuerdos, y que la metástasis de Laura, su madre, es irremediable.

Laura era la mejor amiga de mi hermana. Me enamoré de ella como nunca me he vuelto a enamorar ningún otro verano. Apareció una noche de San Juan de hace treinta años hasta que un once de septiembre desapareció como desaparecen los sueños, para siempre.

Han pasado dos semanas desde su llamada. El abrazo es a las puertas del tanatorio. Mara tiene veinte años, una preciosa voz y un libro de condolencias escrito por extraños.

Girados

Ocurrió hace unos tres meses. Mientras cenaban Laura intentó explicar a Pablo que tenía la sensación de que el mundo iba demasiado rápido. Pablo la miró sin escucharla y dijo que la lavadora centrifugaba al revés, que deberían avisar al técnico. Ella le miró con aquella cara de “joder tío, es que no te enteras de la película”. No volvieron a hablar del tema hasta hoy.

Hoy los informativos de todo el mundo han abierto con la misma noticia. Los satélites han detectado que la Tierra gira al revés. Los científicos prevén que en diez años aparecerán los primeros neandertales.

Abdicadas

La infancia de Alba fue un espejismo y la juventud un piso patera junto a siete inadaptados. La infancia de Linda fue una cuñada despechada y la juventud una caja de somníferos. La infancia de Barbie fue una madrastra y la juventud una fregona.

Se conocieron en la rampa de aquel juzgado donde declararon que todo fue por amor. Ahora quedan los viernes por la noche y salen a cazar perdices.

Sin queja alguna

True Love
Anna Uribe Aïs

Ella siempre se quejó de que soy un “despistao” para esto de las fechas. La verdad es que no recuerdo el día en que cumple los años; y ahí está, tan guapa. Tampoco recuerdo el día que nos conocimos; y ahí está, tan dispuesta. Ni tan siquiera recuerdo el día que nos casamos; y ahí está, tan ella.

Ella está ahí, de pie junto a la ventana de este hospital en el que no recuerda el sonido de mi nombre, ni la última vez que nos vimos, ni las canciones, ni los besos, ni las promesas, ni los nietos, ni aquel maldito instante en que todo empezó a irse a la mierda.

Reciclados

Aún recuerda el primer consejo de ministros, el primer estado de la nación, la primera rueda de prensa, la primera reunión de la OTAN, la primera llamada del FMI, la primera noche en Bruselas.

El paso de la política activa a asesor fue rápido. Sin descompresión, sin publicidad, sin entrevista previa, sin cola del paro. Consejero de Mare Nostrum y Asociados, asesoría estratégica en nuevas oportunidades de desarrollo sostenible del mar al que debe el nombre.

Aún recuerda las sonrisas de la noche que perdieron las elecciones. Sentado en el avión privado que sobrevuela el Mediterráneo lee el orden del día de la reunión de consejeros en la que volverá a saludar antiguos cargos de la Comisión Europea y de gobiernos miembros.

Primera propuesta de inversión: funerarias; lugar: Lampedusa.

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Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa

Lucía siempre fue más Rocafort, Urgell, Universitat. Laura más Poble Sec, Paral.lel, Drassanes, Liceu. En todos aquellos años que vivieron en Barcelona nunca se pusieron de acuerdo para ir de España a Catalunya. Ni para volver.

Dos caminos. Nunca entendió que Laura optara por el camino más largo y que lo argumentara con aquella manía a la que siempre se refirió como un derecho.

A la salida del tanatorio Lucía le agradece el haberse ocupado de todo, hasta del amarillo a la genista. Su padre siempre le tuvo mucho aprecio.

No han dejado de abrazarse durante toda la ceremonia, pero no hay más tiempo. Ha de volver. María Dolores y Soraya no pueden vivir sin ella. Lucía hace tiempo que ejerció su derecho a decidir. De forma unilateral.

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