Sant Jordi

Hubiera preferido un Sant Jordi lleno de fe de erratas a un Sant Jordi silencioso, pero hay aviones que aterrizan tarde y otros que no despegan a tiempo.

Ningún otro lugar del mundo mejor que Alejandría para perderse entre libros. Ella entró en la biblioteca en busca de una portada para soñar. Paseó entre las estanterías sin rumbo, sin un índice al que agarrarse para apuntalar el futuro; sin un prólogo con el que justificarse por los pocos besos manuscritos; sin una dedicatoria con la que agradecer tantos dragones muertos; sin un epílogo con el que resumir todos los cuentos robados; sin una edición de bolsillo donde leer todas las correcciones al margen.

Hubiera preferido una chimenea donde quemar La Rosa De Alejandría a todas las contraportadas de su vida.

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