Pentagramas

Pasan las vacaciones entre mis vinilos y tu streaming, entre recuerdos de mi niñez y dibujos de tu carita de tonto; entre la indecisión por una de dos y las vueltas en el tiovivo; entre la espera a la orilla de la chimenea para descubrir la talla de tus vaqueros y el no dejarme comer golosinas; entre saber que últimamente solo soy un corazón tendido al sol y desear que ojalá quede tiempo para vivir.

Pasan las vacaciones y tenía que decírtelo: olvídate de ti, antes de que se pierda tu risa en la alameda, antes que se destiña tu camisa a cuadros.

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Anna Uribe Aïs – Photography

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En venta

Relojes de arena para atrapar el tiempo.
Copas de cava para brindar a tu salud.
Maletas perdidas para viajar con lo puesto.
Despedidas tristes para volverte a encontrar.
Rosas de arena para sembrar los desiertos.
Semáforos en rojo para detener el tiempo.
Paredes blancas para dibujar tu sonrisa.
Libros en blanco para escribirte entera.
Cajas vacías para llenarte de sueños.
Mapas sin fronteras para pedir asilo.
Esdrújulas sin acento para confirmar la excepción.
Culpables para repartir indultos.
Enemigos para firmar la paz.
Retales para desfiles de moda.
Mentiras para ser sincero.
Votos nulos para políticos falsos.
Puertos cerrados para barcos hundidos.
Juguetes rotos para niños invisibles.
Puertas blindadas para cielos nublados.
Listines telefónicos para contestadores automáticos.
Locos de atar para cumbres políticas.
Ruinas griegas para construcciones europeas.
Bolsas de basura para mentiras oficiales.
Ríos de tinta para tertulianos ilustres.
Noches en vela para amores rotos.

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Hay gente

entrelazados
Anna Uribe Aïs

Hay gente que recoge cartones,
hay gente que recoge hierros,
hay gente que recoge comida,
hay gente que recoge ropa,
hay gente que recoge pelotas de goma,
hay gente que recoge fronteras,
hay gente que recoge necrológicas,
hay gente que recoge tempestades,
hay gente que recoge la ropa sucia.

Hay gente que recoge las fotografías olvidadas de nuestra historia cotidiana.

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Con la paz de las montañas

Lucía dejó los montes y se vino al mar para llenar la piel de promesas, de locuras, de equilibrios, de rabias, de gritos, de silencios, de secretos, de falsedades, de certezas, de faltas de ortografía, de defectos, de manías, de manos frías, de futuro.

El Barrio de Salamanca en plena Festa Major de Gràcia fue toda una vida de puentes aéreos hasta el día que Laura encontró junto al café un beso y la flor. Lucía, esa muchacha típica, olvidó el sabor a hierba de su nombre; confundió el gato con el unicornio y el azul con la esperanza; dejó a Laura con el corazón partío, sin fumar más chinos en Madrid, sin peces de ciudad, sin las cosas que hacen que la vida valga la pena.

Y los días pasaron entre las canciones que cuesta tanto olvidar, que tarareamos como hemos cambiado, que no sabemos cantar si tú no estás, que maldicen que boig per tu no sea una canción de amor que temer a la madrugada, que pasan como los días entre un montón de gente sola.

Y todo para que un día Lucía vea por televisión a Laura a la derecha de Cospedal y confirme la certeza de que no bastaba que la entendiera y que muriera por ella.

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Pascua

Los ungidos de la troika ya han escrito las condiciones previas y la letra pequeña para la salvación de los que niegan por tres veces; de los que venden por treinta monedas; de los que besan como Judas; de los que se lavan las manos; de los que no encuentran nada abierto para la última cena; de los que buscan jardinero para Getsemaní; de los que nombran sabios para el Sanedrín.

Acaba la Pascua y en la televisión piden que utilicemos nuestros móviles para enviar mensajes de apoyo a los niños que mueren en minas de coltán.

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Ropa usada

Dos monedas, cara o cruz. Ella abre el diario y busca rostros de personas abandonadas a su suerte en el reflejo de los espejos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Si fuera 10 de diciembre y los muertos pudieran recibir premios póstumos, no cabrían todos los ataúdes en el ayuntamiento de Oslo. Demasiada sangre derramada.

Las noticias nos enseñan geografía a golpe de mortero. Srebrenica, Ruanda, Hula… dejan los mapas y entran en la lista de imágenes que dan la vuelta al mundo y ella no encuentra ley sagrada ni humana que permita los crímenes contra la humanidad.

Si las balas fueran palabras los francotiradores enmudecerían. Pero, mientras no callan, no sabemos en qué idioma habla tanto alto comisionado; hasta dónde llega tanto enviado especial; a qué se dedica tanto comité… dónde narices está el séptimo de caballería.

Cierra el diario, se levanta y recoge la ropa usada de tanta mortaja. Y al salir a la calle el reflejo del sol le dibuja, por un momento, la sombra de la paz.

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