Fe de erratas

Hubiera preferido un Sant Jordi lleno de firmas a un Sant Jordi de rosas marchitas y dinosaurios disfrazados de dragones.

Pero sabemos que con la ropa sucia no hay más remedio que acertar el programa de lavado; que las crónicas sentimentales se confunden con las listas del Spotify; que las fronteras han cerrado por falta de libertad; que Sant Jordi ha fichado por Greenpeace; que huir es imposible si aún hay fronteras; que las contraportadas son bestsellers; que el 26 de abril volveremos a Gernika; que en las plazas la clase media se confunde con los indignados; que la ropa delicada necesita tu piel; que un feliz cumpleaños nunca deja de volver; que los puentes, siempre, se deben cruzar; que la ropa usada huele a tu piel; que las crónicas de urgencia no encuentras titulares; que los sueños son el capricho de la razón; que los rescates necesitan verdades; que las leyendas buscan rimas; que la ropa de color ilumina tu piel; que la memoria histórica no debe olvidarse; que solsticio es Menorca; que nunca es inútil continuar; que las rebajas son la excusa; que los guionistas han enmudecido; que las palabras nunca sobran; que los cursos de verano están sobrevalorados; que ella eres tú; que el olvido es la muerte; que a veces eres tragedia y a veces eres comedia; que no hay muro para tantas lamentaciones; que las papeleras son el último tesoro; que tu nombre es el desorden; que aún hay cuentos sin empezar; que septiembre te recuperará; que el once te perderá; que nunca dejará de moverse; que nunca encontraré tu sonrisa en otros labios; que siempre lloverá detrás de los cristales; que disculpamos las interrupciones; que ni el tiempo ni la ausencia harán que te olvide; que han desahuciado a los de la calle Melancolía; que el verano siempre fue el del 68; que leemos, comprendemos y aceptamos; que la invasión no ha acabado; que el mejor postor no existe; que los abonos mensuales caducan al mes; que la suerte están en un borrador; que las revoluciones nunca están llenas de sonrisas; que no hay director para tantas cartas; que en las fronteras aún celebran las Navidades; que el único orden a mantener es el alfabético; que lo buitres sobrevuelan los gabinetes de prensa; que los carnavales nos enseñan lo que somos; que los remites no se encuentran; que a ver si tomamos unas cañas; que Janina se fue con el del jersey amarillo; que marzo está idus; que la ropa de primavera es fantástica; que cerraron la cuenta familiar; que nunca muere la novela negra; que cenamos cualquier noche; que cenamos en Pascua por última vez; que hace un año que disfrazamos las faltas de ortografía; que huimos de los órganos incompetentes; que no sabemos si carne o pescado; que no quedan pantanos para inauguraciones.

Hubiera preferido la sonrisa de Alice Munro a cualquier punto y final.

spotify:track:4RqNfoUk2bVrwqvduNpNVR